El avión “Orión”

El diseño moderno y fino del avión, la construcción poco común de la hélice propulsora y del empenaje delantero saltan a la vista en cuanto haya echado la primera ojeada a “Orión”. “¡Vaya! ¡Qué original! “, – así es la típica reacción de los que ven “Orión” por primera vez. Efectivamente, “Orión” se distingue mucho de otros aviones y, aunque no existan aviones ideales, “Orion” destaca, en primer lugar, por su diseño fino. La puerta que se parece al ala de una gaviota no es más que una de muchas “peculiaridades” atractivas de diseño que distinguen “Orión” de otros aviones. Un soporte con resortes permite abrir la puerta sin el mínimo esfuerzo. La puerta puede permanecer abierta de par en par dando un paso libre hacia una vasta cabina. No se ha visto nunca una cosa más sencilla: se acomoda sobre un asiento delantero, estira las piernas y ya está en la cabina. A los niños no les costará llegar hasta los asientos traseros. En cuanto a los pasajeros cansados, estarán alegres de subir una escalera que lleva directamente a los asientos traseros. El sitio para el equipaje se halla justamente detrás. Buena noticia: el compartimiento de carga es tan amplio que allí caberán fácilmente unos juegos de artículos de golf. El compartimiento de carga está ubicado en el centro CG del avión, por lo cual una carga muy pesada no provoca más que un desplazamiento insignificante del centro de gravedad del avión. El único defecto es la ausencia de puerta para el compartimiento de carga. Todo el equipaje y todos los equipos se introducen por la puerta de entrada, lo que requiere unos esfuerzos extra si la carga del equipaje se realiza por una persona. ¡”Orión” es un avión muy espacioso! Personas altas y pasajeros corpulentos sabrán apreciar bien la posición semivertical de butacas, así como la distancia entre los asientos delanteros – 48 pulgadas. Los que ocupan asientos traseros tienen aún más espacio libre que les permite estirar todo el cuerpo. ¡Vamos a emprender el vuelo! “Orión” está dotado del sistema de control sobre el vuelo, de aviónica y de mecanismos que se parecen al equipo de cualquier avión moderno con dos timones de dirección, pedales de mando, timón de dirección (con un freno de pedales) situado en el centro, palanca de mando, motor, dos pantallas de sistemas EFIS/MFD. El motor Continental IO-550N se enciende del mismo modo que el motor de cualquier otro avión. Lo importante es cerciorarse de que nada impide que se produzca el giro de la hélice. Cuando hace calor es preferible dejar la puerta abierta para airear la cabina mientras enciende el motor o rueda el avión. Entonces el ambiente será fresco y cómodo dentro de la cabina. El mando del avión está bajo el control absoluto del piloto. El uso del freno permite controlar la situación durante virajes bruscos aunque el freno se utiliza rara vez para realizar el mando a la hora de rodar el avión. La existencia del ala delantero en “Orión” permite virar fácilmente el avión para realizar el despegue. El mando del ala delantero permite cambiar el cabeceo. La velocidad de despegue depende del grado de carga del avión. Un avión vacío despega sin problemas a velocidad de 66 nudos y, si está cargado hasta la masa máxima de despegue, se necesita la velocidad de 72 nudos. El levantamiento de la proa del avión a 10 pulgadas ayuda a despegar con facilidad y acelerar el movimiento mientras está subiendo. La potencia del motor TCM es de 310 caballos de fuerza, la hélice Mt-Propeller permite aumentar la potencia gradualmente. La carrera de despegue se produce rápidamente. “Orión” despega desde la pista de 1600 metros mostrando la velocidad inicial de subida de 2000 pies por minuto. La configuración de la hélice propulsora y el doble empenaje delantero excluyen la posibilidad del factor “Р” y el giro débil de la hélice durante el funcionamiento intenso del motor. A la hora de despegue no hace falta más que un control mínimo sobre el timón de dirección. La velocidad de aumento de altura durante el vuelo por la ruta de 120 nudos permite no sobrecalentar el motor y guarda un buen ángulo de vista para vigilar el movimiento. Pronto “Orión” alcanzará la altura de 8 500 pies sobre el mar mostrando la auténtica velocidad aérea de 188 nudos y utilizando el 70% de su potencia. Volar en este avión es todo un placer. El control sobre la altura y la dirección del rumbo del vuelo son extremadamente sencillos: basta con mover la mano para que el sistema del mando del vuelo lo haga todo por sí sola. El sistema de restricción de inclinación y balanceamiento garantiza la comodidad de avión para un vuelo recreativo. La estabilidad de avión minimaliza el trabajo de piloto lo que le permite relajarse durante el vuelo y soñar un poco… que está muy bien si tenemos en cuenta el hecho de que el avión vuela a velocidad de una milla por 20 segundos. El descenso a grandes alturas se logra mediante la disminución de potencia y el aumento del paso de la hélice. Cambie la velocidad de avión hasta 100 nudos y ocúpese de la inspección de control de aparatos. Elija la opción “Sacar el tren de aterrizaje” y baje la potencia de motor cuando se encuentra frente al punto de aterrizaje. Baje la velocidad hasta 95 nudos (si el avión está cargado) o hasta 90 nudos (si el avión está vacío). Para virar el avión con facilidad utilice regularmente los alerones y el timón de dirección. El doble empenaje vertical y el timón de dirección permiten mantener el avión en posición recta y conceden la posibilidad de dirigir el aterrizaje de avión cuando sopla el viento contrario. La técnica de aterrizaje de “Orión” no se distingue de la técnica de aterrizaje de cualquier otro avión de dos motores. Eso significa que a la hora de descenso hay que empezar a virar el avión a la altura aproximada de 20 pies y enderezarlo a la altura de 3 pies sobre la pista de despegue y de aterrizaje, apagar el motor y, utilizando el mando del ángulo de cabeceo, llevar a cabo el aterrizaje de avión sobre dos ruedas principales para que el avión no se estrelle contra el suelo. Justamente en este momento es fácil notar que el mando de “Orión” es diferente del mando de avión sin el ala delantero. Cuando las ruedas principales rozan el suelo hace falta observar atentamente el índice del ángulo de cabeceo para que no se produzca el impacto de la rueda delantera contra la pista de despegue. El tiempo y el grado de la presión contraria de la palanca de mando depende de la velocidad de descenso. Para aterrizar el avión marino hace falta tirar de la palanca de mando con fuerza con tal de que la rueda de la proa no tenga un impacto contra el pista de despegue, ya que un aterrizaje correcto requiere una presión menor sobre la palanca de mando en el momento de aterrizaje de avión sobre la pista. Estas medidas se toman para impedir que la rueda delantera roce la pista de despegue justamente después de aterrizaje y para terminar el descenso con cuidado cuando el avión baja la velocidad. El control sobre dirección y el freno durante la carrera posterior al aterrizaje son propios para otros aviones de aviación civil. Es una sensación especial observar el avión que abandona la pista de aterrizaje y llega a la escala con la puerta abierta. “Orión” llama la atención. Que no le sorprenda la cantidad de personas que intentan acercarse para mirar el avión detenidamente y hacer unas cuantas preguntas.

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